TDAH: Trastorno por déficit de atención con hiperactividad
Este trastorno manifiesta
problemas con la regulación de la
atención, junto con Comportamiento impulsivo y/o hiperactivo que afecta los
dominios sociales y académicos de la persona. El TDAH es, aún
hoy en día, un gran desconocido, pero cada vez es mayor el número de personas
diagnosticadas con este trastorno, quienes lo padecen tienen dificultades en el
control de sus reacciones, conductas y en la capacidad de adecuarse o regular
su comportamiento en diferentes situaciones. (Forcadell et al., 2016)
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es
considerado un trastorno del neurodesarrollo, con base genética y elevada
heredabillidad, en el que se hallan implicados diversos factores
neuropsicológicos. Los niños con TDAH tienen dificultades para prestar
atención, presentan un comportamiento impulsivo y, en algunos casos, son
hiperactivos. A lo largo de la historia han sido numerosas las definiciones que
se le han dado a este trastorno. En este capítulo, haremos una descripción de
esta evolución, así como de su etiología. (Fernandes, 2017,
citado en Molero-Sánchez)
El Manual
diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV) expone lo siguiente
Habitualmente, los síntomas empeoran en las
situaciones que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que
carecen de atractivo o novedad intrínsecos (p. ej., escuchar al maestro en
clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos que no son de sus
gustos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas)
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, que el
DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) Asociación
Norteamericana de Psiquiatría (APA, 2013) define como un patrón de
comportamiento y cognitivo que afecta a todos los ámbitos del sujeto que lo
padece. Según Barkley (2002) “es un trastorno del cerebro ejecutivo, que
provoca la incapacidad del niño para inhibir o retrasar sus respuestas, para
organizar y controlar su atención, su conducta o sus emociones, y para hacer
frente a las demandas que se le presentan” (p. 63). Es un síndrome que afecta
no solo a un ámbito del sujeto, sino que incide, de manera grave en su esfera
social, familiar, educativa, psicológica, por lo que, será conveniente abordar
su tratamiento a través de diferentes mecanismos que ayuden a minimizar los
síntomas pero que permitan también a la persona conocer y convivir mejor con
ese trastorno (Mabres, 2013, citado en Molero-Sánchez).
Parafraseando a Molero (2020) Actualmente el TDAH es una enfermedad muy común en la
sociedad, pero esto no es nada nuevo, la primera mención de cuadros clínicos
con características comunes con el TDAH se remonta a más de dos siglos atrás,
concretamente en 1798, cuando el médico escocés Sir Alexander Clayton publicó
su trabajo investigando la naturaleza y los orígenes de la alienación psíquica,
donde el autor define los síntomas que se incluyen en el TDAH en la actualidad.
Sus características más frecuentes:
Se caracteriza por
falta de atención (incapacidad para regular la atención, distracción de
moderada a severa, lapso de atención corto o prolongado), hiperactividad
(principalmente inquietud, no presente en todos los subtipos) y comportamiento
impulsivo (labilidad emocional y comportamiento impulsivo, incluido el
movimiento inquieto) que producen problemas en múltiples áreas de función, lo
que dificulta el desarrollo social, emocional y cognitivo del paciente.
Clasificación:
Se consideran 3 tipos de TDAH: predominantemente hiperactivo/impulsivo (TDAH-H/I), predominantemente inatento (TDAH-I)
y combinado (TDAH-C).3 Las principales diferencias entre el
subtipo predominantemente inatento y el predominantemente hiperactivo-impulsivo
residen en que el primero de ellos se aprecia de forma más notoria en la etapa
escolar y se exterioriza de forma más pasiva, mientras que el segundo se
prolonga más en el tiempo y hace referencia a aspectos vinculados a
comportamientos y conductas más cotidianas y observables del individuo. El
subtipo combinado conlleva la presencia simultánea de los dos tipos de
síntomas.
El factor que afecta a la
velocidad de procesamiento de la información se ve reducido en el subtipo
inatento. En cambio, la memoria, la capacidad de razonar y la comprensión
verbal se encuentran en la media de la población. Por otro lado, la memoria en
los subtipos combinado y predominantemente hiperactivo es la magnitud más
afectada. Es interesante señalar que es la desatención, característica del
subtipo inatento, la que provoca una reducción en los índices de memoria, y no
la hiperactividad, más relacionada con el subtipo hiperactivo-impulsivo del
trastorno.
A continuación compartimos con ustedes un extracto de
Molero-Sanchez, P (2020) sobre los beneficios del Mindfulness en el tratamiento
del TDAH.
El Mindfulness
abre una nueva forma de relacionarse con uno mismo y con el mundo, este puede
ser quizá, el beneficio más importante que aporta esta práctica, pero tras años
de investigación, desde que Kabat-Zinn puso en marcha el MBSR, se han ido
dilucidando y dando a conocer numerosos beneficios que derivan de la práctica
regular del Mindfulness y que podemos agrupar, según Secanell y Nuñez (2019) en
diferentes áreas. En el plano psicológico: - Ayuda a la reducción de los
índices de estrés, y con ello se produce una disminución de estados de
ansiedad, así como la limitación de la incidencia de las reacciones
psicosomáticas de nuestro cuerpo, cuando una alteración psíquica o de la mente
produce una reacción física o corporal. -
Mejora del autoconcepto y la autoestima, que tienen que ver con la imagen y
la estima que cada uno tiene de sí mismo, debido a la actitud que la práctica
del Mindfulness nos permite adoptar, una actitud paciente, sin juicios, y
basada principalmente en la aceptación tanto de nosotros mismos, como de
aquellas situaciones que nos sobrevienen.
- Permite una mejora en la autorregulación
emocional, pues nos habilita para afrontar las diferentes situaciones con
calma y paciencia. Nos ayuda a retrasar y limitar nuestras respuestas
impulsivas, y estos es gracias a que el Mindfulness se apoya en la práctica de
la contemplación, que nos permite también, ser más conscientes de nuestras
emociones.
A nivel
cognitivo:
- Permite una
mejora de la capacidad atencional y de la concentración, lo que a su vez
favorece la autorregulación de los procesos ejecutivos, que son aquellos
relacionados con los procesos cognitivos y la toma de decisiones y la regulación
de la memoria, la planificación y la resolución de situaciones, que requieren
de una atención focalizada
A nivel social:
- Mejora la empatía, gracias al
ejercicio de la compasión. Mejora las conductas disruptivas y agresivas. Todo
ello hace que el ambiente en el que se mueve la persona se vuelva más relajado
y agradable.
El objetivo
principal que se persigue con el Mindfulness o Atención Plena no es la
relajación, aunque forme parte de él, sino mejorar la atención en el presente,
aceptando cualquier sensación, emoción, o estado que nos provoque tanto físico
como mental (Dimidjian y Linehan, 2003, citado en Molero-Sánchez).
Bibliografía
Fernandes, S. M., Piñón-Blanco, A., &
Vázquez-Justo, E. (2017). Concepto, evolución y etiología del TDAH.
Molero-Sánchez, P. (2020). Propuesta de intervención para minimizar los síntomas del TDAH a través
del Mindfulness (Master's thesis).
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