Seguinos en...

domingo, 29 de enero de 2023

TDAH: Trastorno por déficit de atención con hiperactividad

TDAH: Trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Este trastorno manifiesta  problemas con la regulación de la atención, junto con Comportamiento impulsivo y/o hiperactivo que afecta los dominios sociales y académicos de la persona. El TDAH es, aún hoy en día, un gran desconocido, pero cada vez es mayor el número de personas diagnosticadas con este trastorno, quienes lo padecen tienen dificultades en el control de sus reacciones, conductas y en la capacidad de adecuarse o regular su comportamiento en diferentes situaciones. (Forcadell et al., 2016)

 El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es considerado un trastorno del neurodesarrollo, con base genética y elevada heredabillidad, en el que se hallan implicados diversos factores neuropsicológicos. Los niños con TDAH tienen dificultades para prestar atención, presentan un comportamiento impulsivo y, en algunos casos, son hiperactivos. A lo largo de la historia han sido numerosas las definiciones que se le han dado a este trastorno. En este capítulo, haremos una descripción de esta evolución, así como de su etiología. (Fernandes, 2017, citado en Molero-Sánchez)

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV) expone lo siguiente

Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad intrínsecos (p. ej., escuchar al maestro en clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos que no son de sus gustos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas)

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, que el DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) Asociación Norteamericana de Psiquiatría (APA, 2013) define como un patrón de comportamiento y cognitivo que afecta a todos los ámbitos del sujeto que lo padece. Según Barkley (2002) “es un trastorno del cerebro ejecutivo, que provoca la incapacidad del niño para inhibir o retrasar sus respuestas, para organizar y controlar su atención, su conducta o sus emociones, y para hacer frente a las demandas que se le presentan” (p. 63). Es un síndrome que afecta no solo a un ámbito del sujeto, sino que incide, de manera grave en su esfera social, familiar, educativa, psicológica, por lo que, será conveniente abordar su tratamiento a través de diferentes mecanismos que ayuden a minimizar los síntomas pero que permitan también a la persona conocer y convivir mejor con ese trastorno (Mabres, 2013, citado en Molero-Sánchez).

Parafraseando a Molero (2020) Actualmente el TDAH es una enfermedad muy común en la sociedad, pero esto no es nada nuevo, la primera mención de cuadros clínicos con características comunes con el TDAH se remonta a más de dos siglos atrás, concretamente en 1798, cuando el médico escocés Sir Alexander Clayton publicó su trabajo investigando la naturaleza y los orígenes de la alienación psíquica, donde el autor define los síntomas que se incluyen en el TDAH en la actualidad.

            Sus características más frecuentes:

Se caracteriza por falta de atención (incapacidad para regular la atención, distracción de moderada a severa, lapso de atención corto o prolongado), hiperactividad (principalmente inquietud, no presente en todos los subtipos) y comportamiento impulsivo (labilidad emocional y comportamiento impulsivo, incluido el movimiento inquieto) que producen problemas en múltiples áreas de función, lo que dificulta el desarrollo social, emocional y cognitivo del paciente.

Clasificación:

Se consideran 3 tipos de TDAH: predominantemente hiperactivo/impulsivo (TDAH-H/I), predominantemente inatento (TDAH-I) y combinado (TDAH-C).3​ Las principales diferencias entre el subtipo predominantemente inatento y el predominantemente hiperactivo-impulsivo residen en que el primero de ellos se aprecia de forma más notoria en la etapa escolar y se exterioriza de forma más pasiva, mientras que el segundo se prolonga más en el tiempo y hace referencia a aspectos vinculados a comportamientos y conductas más cotidianas y observables del individuo. El subtipo combinado conlleva la presencia simultánea de los dos tipos de síntomas.

El factor que afecta a la velocidad de procesamiento de la información se ve reducido en el subtipo inatento. En cambio, la memoria, la capacidad de razonar y la comprensión verbal se encuentran en la media de la población. Por otro lado, la memoria en los subtipos combinado y predominantemente hiperactivo es la magnitud más afectada. Es interesante señalar que es la desatención, característica del subtipo inatento, la que provoca una reducción en los índices de memoria, y no la hiperactividad, más relacionada con el subtipo hiperactivo-impulsivo del trastorno.

A continuación compartimos con ustedes un extracto de Molero-Sanchez, P (2020) sobre los beneficios del Mindfulness en el tratamiento del TDAH.

El Mindfulness abre una nueva forma de relacionarse con uno mismo y con el mundo, este puede ser quizá, el beneficio más importante que aporta esta práctica, pero tras años de investigación, desde que Kabat-Zinn puso en marcha el MBSR, se han ido dilucidando y dando a conocer numerosos beneficios que derivan de la práctica regular del Mindfulness y que podemos agrupar, según Secanell y Nuñez (2019) en diferentes áreas. En el plano psicológico: - Ayuda a la reducción de los índices de estrés, y con ello se produce una disminución de estados de ansiedad, así como la limitación de la incidencia de las reacciones psicosomáticas de nuestro cuerpo, cuando una alteración psíquica o de la mente produce una reacción física o corporal. - Mejora del autoconcepto y la autoestima, que tienen que ver con la imagen y la estima que cada uno tiene de sí mismo, debido a la actitud que la práctica del Mindfulness nos permite adoptar, una actitud paciente, sin juicios, y basada principalmente en la aceptación tanto de nosotros mismos, como de aquellas situaciones que nos sobrevienen.

- Permite una mejora en la autorregulación emocional, pues nos habilita para afrontar las diferentes situaciones con calma y paciencia. Nos ayuda a retrasar y limitar nuestras respuestas impulsivas, y estos es gracias a que el Mindfulness se apoya en la práctica de la contemplación, que nos permite también, ser más conscientes de nuestras emociones.

 A nivel cognitivo:

- Permite una mejora de la capacidad atencional y de la concentración, lo que a su vez favorece la autorregulación de los procesos ejecutivos, que son aquellos relacionados con los procesos cognitivos y la toma de decisiones y la regulación de la memoria, la planificación y la resolución de situaciones, que requieren de una atención focalizada

A nivel social:

- Mejora la empatía, gracias al ejercicio de la compasión. Mejora las conductas disruptivas y agresivas. Todo ello hace que el ambiente en el que se mueve la persona se vuelva más relajado y agradable.

El objetivo principal que se persigue con el Mindfulness o Atención Plena no es la relajación, aunque forme parte de él, sino mejorar la atención en el presente, aceptando cualquier sensación, emoción, o estado que nos provoque tanto físico como mental (Dimidjian y Linehan, 2003, citado en Molero-Sánchez).

 

Bibliografía

Fernandes, S. M., Piñón-Blanco, A., & Vázquez-Justo, E. (2017). Concepto, evolución y etiología del TDAH.

Molero-Sánchez, P. (2020). Propuesta de intervención para minimizar los síntomas del TDAH a través del Mindfulness (Master's thesis).

 

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario